Soy un hombre que ha pasado el medio siglo, tengo una familia como las que dictan las reglas sociales de hace unos años.
Por razones varias entré en un estado de pesimismo que nunca se me había dado.
Sentía como que mi vida empezaba a recorrer sus últimos tramos y que no tenía ninguna gana de alargarlos.
Desgraciadamente por una enfermedad estaba recluido en mi casa sin posibilidades de salir a compartir el tiempo con nadie.
Además la relación con mi esposa estaba cada vez mas fría. El sexo con ella era mas una obligación que un placer. Ni pensar en salidas o discusiones donde compartiéramos gustos, lugares y/o ansiedades, que ambos teníamos.
Ni siquiera había peleas para buscar después el dulce de una reconciliación.
Comencé a hacerme adicto a la computadora, sentía que cuando navegaba me evadía de la realidad, quizás es ese sentir el que nos trae el poder tener todos los lugares y los tiempos juntos en una pantalla. Recuerdo un chiste de Mafalda cuando le pregunta a Felipe si se da cuenta lo que seria tener todo el mundo en un lugar y este después de imaginar la situación se desmaya, la conclusión de la niña es : "Si se dio cuenta".
Pero creo que nosotros no hemos logrado todavía ese nivel de razonamiento y es por eso que a veces cuando estamos navegando perdemos noción del mundo que nos rodea, o quizás en otras ocasiones logramos encontrar situaciones que ni siquiera imaginamos.
Así de a poco empecé a internarme en el mundo de los foros, que hasta el momento nunca había investigado.
Al principio intenté con algunos científicos, dada mi formación, luego con el correr de los días fui mudando a otros que tenían algo mas intimo. De esta manera y tratando de vencer una timidez quizás estupida llegué a los que tratan temas sobre sexo.
Como siempre me interesó el tema del sadomasoquismo llegué a uno en el que se discutía sobre los mismos.
Me interné en él y me pareció que mantenía un nivel de consideración con sus miembros más que aceptable.
Dada mi forma de ser no me conformé con ese e investigué otros, pero ninguno me satisfizo como el nombrado.
Me presenté como pedían las reglas y fue tan cálida la bienvenida que sentí una contención buscada, que quizás en otra parte y hasta el momento nunca había logrado.
Exploré distintos temas de discusión e información y me quedé con el de relatos.
Alguna vez había escrito cosas que tenían que ver con los temas allí tratados, pero además vi que podía enviar cosas que no fueran sobre contenidos específicos y que eran muy bien admitidas.
Entonces me dediqué de lleno al mismo.Lo primero que hice fue enviar un relato, quizás demasiado subido de tono, las respuestas y/o criticas me dijeron que era bien recibido y me guiaron hacia los próximos post. Entendí algunas reglas implícitas de este tipo de relaciones, aprendi a revisar mis escritos más de una vez antes de mandarlos y fui penetrando de a poco en la filosofía subyacente en el foro.
Profundicé el uso de los comandos de este y de a poco me fui internando y sintiendo cada vez mas la pertenencia al mismo.
Escribí en más de una ocasión y obtuve respuestas tanto privadas como públicas que hicieron mella en mí y me impulsaron a seguir.
Sobre las últimas solo puedo decir que me enseñaron con las criticas que cosas tenia que modificar y cuales no, sobre mis relatos, los tiempos entre uno y otro, etc., en cuanto a las otras merecen un capitulo aparte.
Hubo varios integrantes que me escribieron en forma personal pero uno en particular me llamo la atención. Era de una mujer que aclaraba su rol de sumisa y decía que se sentía identificada por mis narraciones.
Estos tenían como protagonistas a supuestas esclavas con las que mantenía sesiones a veces con bastante rudeza.
Los mismos iban siendo entregados en capítulos y en casi todos sus mail me contaba que con ansiedad esperaba el próximo.
Estos contactos llegaron a tener un impacto muy positivo en mi, al punto que el final de una de las historia se la envié en forma privada como primicia.
En alguno de sus mensajes me propuso que nos conectáramos vía mail privados.
Acepté su propuesta y le comuniqué el mío, ella ya me había mandado el suyo.
Me manifestaba que ella también tenia algunos cuentos sobre SM pero que por el momento le daba algo de vergüenza enviármelos.
De a poco fuimos, entonces, intercambiando escritos pero sobre otros temas. A esto se le agregó algunos datos personales que surgieron casi espontáneamente, como el estado civil, cuantos hijos teníamos y el tipo de ocupación.
Paulatinamente fuimos profundizando estos temas hacia otros que dejaban entrever sentimientos y/o gustos más íntimos.
A veces sus correos demostraban que subyacía otro mensaje, y sentía como todavía le costaba soltarse como para hacerlo mas explicito.
Un día le escribí: "Creo que estoy aprendiendo a leerte entre líneas, a interpretar la intencionalidad de cada acción descripta. Me encanta esa manera de expresarte".
Al fin se atrevió y me mandó un par de cuentos que tenían un alto porcentaje erótico sobre temas SM.
Estos parecían tener sobre ella una clara ascendencia, llego incluso a confiarme alguna relación conflictiva y, hasta incluso, pedirme una opinión.
Este vinculo cada vez mas sincero y personal iba generando en mi un sentimiento tan grato hacia ella que seria difícil de explicar, quizás esto mismo traté de hacer a través de un correo que le envié que decía así: "Quizás lo que imaginamos de la gente tiene que ver con lo que nos gusta personalmente, pero creo que esto es solo desde el aspecto físico, pues imagino que si existe un intercambio de mail sinceros uno debe terminar conociendo desde lo interior a una persona, que es, por lo general, mas importante que el exterior".
Su respuesta no se hizo esperar, luego de que preguntara porque decía que la había inspirado nuevamente como para escribir y mandarme algunos relatos, dejando de lado aquella timidez inicial.
Me escribió: "Al decir, me inspiraste y que lo escribí para vos fue algo así como una forma mas de conocimiento y no busco nunca nada, sólo encuentro ... y pienso haber encontrado un amigo con quien compartir vivencias y porque no alegrías o penas".
Tenia razón ese era el sentimiento que estaba germinando en mi interior, que sentía necesario e imprescindible como para continuar con este tipo de comunicación.
Sobrevinieron luego un par de datos que me demostraron la cercanía de domicilios e incluso sin darse cuenta me daba pistas de donde podía encontrarla. Una vez puso lo siguiente: "Ahora me voy a tomar una merienda a xxxxxx, hummmm esas que vienen con tostadas, mermelada y dulce de leche, como soy delgada puedo darme ese gusto cada tanto. Un beso."
Ante semejante dato mis reflexiones pasaron por un sin fin de estados, desde pensar que era un tonto si no la invitaba, hasta sentir que esta "magia" que había generado la clandestinidad de nuestras identidades podía sucumbir en ese supuesto encuentro.
Mas o menos para esa fecha se anuncio la reunión del foro para el 8 de agosto entonces le envié lo siguiente: "Una pregunta al pasar ¿Vas a ir el 8 a la reunión? si es así nos conoceremos sino seguiremos por este camino…..Pero sin embargo,
Te cuento algo que me acaba de pasar en borrador por la mente. No se si me gustaría verte en la misma o quedarme con la "magia" que generan estas conexiones "casi anónimas".
Su respuesta no se hizo esperar: "Leí tu mail y me hizo pensar algo.... se romperá esa "magia", a la que te referís, de estos intercambios al conocernos? ¿Podremos seguir contándonos intimidades al saber quienes somos? ¿Y si el destino al ponernos cara a cara nos demuestra que nos conocemos de antes?
Hummmmm no sé
¿Vos que opinas al respecto?".
Le contesté lo siguiente: "A mi también me entro la misma duda que a vos y estaba por escribir algo similar. ¿Si lo dejamos para más adelante? hasta que aparezca sola la decisión de conocernos, sin apuro y mientras tanto seguimos conectados así. ¿Te parece?".
Era evidente que había una especie de simbiosis en nuestra manera de pensar. Me pregunte: ¿Vale la pena romperla?
Entonces propuse que como estábamos de acuerdo en no vernos y que decidiéramos cual de los dos iba a dicha reunión así no nos encontraríamos.
Por diversas razones quedamos que yo iría a la misma y que luego le contaría como había estado.
En todos los correos, tanto de ella, como míos se notaba tras un breve análisis la necesidad de recibirlos y de continuar con esa comunicación.
Me propuso una idea que considere genial: "Se me ocurrió que sí sería interesante jugar a algo sí como al amigo invisible para ir tratando de descubrirnos. Podríamos ir pasándonos pistas y ver que pasa, sé que me vas a ganar por tu espíritu detectivesco pero me gustan los desafíos.
Mi primera pista es especial porque inicio yo ...".
No se cuantas ganas pondremos para lograr llegar al final del juego, pues por el momento creo que nos sentimos mas que a gusto.
Autor: Amo Alfredo
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