Relatos BDSM
Mis primeras experiencias
por taipan021

Siempre había querido saber que se sentiría ser una sumisa y tener sesiones de dominación con un hombre que me lo inspirara, y no es que me hagan falta los hombres, soy joven, guapa, caliente y sexy y siempre me han sobrado los acompañantes y las insinuaciones. Me gusta el sexo tradicional, pero después de haber leído por accidente algunas historias de dominación-sumisión me excitaba tanto que tenía que masturbarme casi de inmediato así que decidí probar.

No es fácil encontrar al dominante adecuado, yo lo había imaginado y así debería de ser. Primero tenía que ser alguien que no me conociera. Esta parte de mi y mi gusto por la sumisión no debería saberlo nadie de las personas que conozco. También tenía que ser alguien que por naturaleza fuera dominante, imponente, con una personalidad que dominara con su sola presencia y su voz, así que me dedique a buscar, tardé un tiempo pero por fin lo conocí, era exactamente como lo había imaginado, y lo mejor de todo es que tenía experiencia como dominante y amo.

Lo conocí por Internet y primero tuvimos muchas conversaciones por el msn, aun y cuando me moría de ganas por verlo físicamente y tener una sesión, debería ser cautelosa, el Internet tiene sus riesgos. Después de unas semanas decidimos vernos, fue una plática tranquila, él era varonil, seguro de sí mismo, guapo, en general un hombre interesante, era mayor que yo por varios años, pero lo prefería así, quería alguien con experiencia y que supiera como tratarme, no quería exponerme con algún muchacho de mi edad que me juzgara o le contara a todo mundo o que incluso fuera inexperto y perdiera el control en la sesión y me hiciera perder el tiempo y la oportunidad.

Me gustó como me trató, en todo momento me respetó, pero fijó bien claro las reglas para cuando tuviéramos una sesión: 1) A partir del momento en que entráramos a la habitación las cosas cambiarían, yo sería su esclava y él daba las órdenes 2) No le gustaban las cosa extremas ni lastimar físicamente a nadie, debería haber cierta dosis de dolor en las sesiones y los castigos, pero siempre respetando límites. Acepté por supuesta, solo de imaginarme una sesión como las que había leído y de las que habíamos platicado por msn me hacía mojarme, pero tuve que guardar compostura y esperar a que él decidiera cuando sería.

Pasaron algunas semanas sin tener noticias de él, solamente alguna conversación esporádica por msn, yo estaba impaciente, pero él parecía no tener prisa, hasta que llegó el día, me llamó y quedamos de vernos en un bar. Yo estaba superexcitada, no pude dormir el día anterior y me masturbe dos veces para relajarme, me puse la ropa más sexy que encontré, él me ordenó que quería que llevara falda, no le gustaban los pantalones, también me ordenó que llevará zapatos altos de tacón, en lo demás me dio libertad, así que me puse una tanga, un top sin nada abajo y lo demás como él lo indicó, una minifalda y unos zapatos altos.

Llegué al lugar de la cita, estuvimos platicando un rato, yo tenía urgencia de salir de ahí para irnos a otro lado, pero él tenía el aplomo que da la seguridad en sí mismo y la experiencia, no tenía prisa, ni siquiera tocaba el tema, yo me moría de curiosidad y quise saber más acerca de lo que haríamos, estaba de lo más caliente, pero él se concretó a tomar algunos tragos y evadir el tema.

Por fin, después de un par de horas se levantó y me ordenó que nos fuéramos, yo estaba feliz, excitada, nerviosa, muchos sentimientos al mismo tiempo pero ansiosa de llegar.

Llegamos a su departamento, yo esperaba tal vez algunas caricias antes, pero el me recordó con un par de fuertes nalgadas y un grito que traspasando la puerta era yo su esclava. Me quedé parada en la puerta mientras él sacaba algo de su maleta, volteó y de inmediato me ordenó que me pusiera a 4 patas. Cuando lo hice me puso un collar y una correa, como las perras. Después me quitó la blusa, dejándome solamente con la falda, la tanga y los zapatos, me hizo subirme a la cama y me tiró boca abaja, me jaló las manos hacia atrás y sentí cuando me amarraba de las muñecas con firmeza pero sin lastimarme, la cuerda era suave como de algodón, imposible soltarme pero no me hacía daño. Al mismo tiempo me decía, “así que querías saber lo que es ser una esclava, hoy lo vas a aprender putita caliente”.

Quise voltear a ver lo que hacía y cuando intenté mover la cara me dio varias nalgadas con mucha fuerza al tiempo que me decía “No puedes moverte ni hablar si no te lo permito yo” “No puedes hacer nada sin mi autorización ¿Entiendes perra?”.

Durante algunos minutos no lo escuché, no podía voltear, me había ordenado no moverme, así que permanecí boca abajo, con la cabeza en la almohada y los brazos atrás, amarrada.

De reojo lo vi regresar, no quería que me viera voltear para evitar un castigo, sin embargo vi su figura alta, masculina y varonil, solamente en calzoncillos, fue una visión fugaz pero suficiente para excitarme, y más me calenté al saber que estaba totalmente a su disposición y que podía hacer conmigo lo que quisiera.

De repente lo sentí subirse a la cama y arrodillarse arriba de mí, sin dejar caer todo su peso. Veía sus piernas porque estaba sobre mi, pero volteando hacia mis pies, noté su mano en mis nalgas, acariciando primero, cuando notó mi excitación me dijo “Estas caliente putita…” yo no podía contestar, no me había permitido hablar sin su permiso. Yo estaba muy caliente, sentir el peso de su cuerpo sobre mi espalda, sentir su mano acariciarme el culo y tocarme la vagina con sus dedos, sentí hasta mareos, y cuando menos lo esperaba sentí que me dio una nalgada con fuerza con la mano abierta, luego me dio no se, 20 ó 25 nalgadas fuertes, perdí la cuenta, cada vez me calentaba más mientras el me decía “Te voy a enseñar a ser una perra con clase, obediente y fiel a tu amo” “No quiero que seas una perra corriente que se revuelca con perros callejeros” “Vas a aprender putita, vas a conocer a tu amo”.

Estuvimos así algún tiempo, y para mi sorpresa sentí algo en mi vagina, era un vibrador de pilas, mi amo me estaba metiendo un vibrador de pilas, subía y bajaba la intensidad de la vibración, lo metía y lo sacaba, creí que iba a tener un orgasmo en ese mismo momento, y repentinamente mi amo lo saco y me dijo “Vas a tener el orgasmo cuando yo lo permita, perra caliente”, al tiempo que me daba un par de nalgadas.

Sentí que doblaba mis piernas hacía sí y que las amarraba también, después se movió y me amarró las manos con las piernas, siempre yo boca abajo, las cuerdas estaban tensas, podía tocar los zapatos con mis manos. Era incómodo, pero era lo más excitante que había vivido hasta ese momento, estaba totalmente a su merced, podía hacerme lo que quisiera y no podría defenderme, ni siquiera gritar porque él podría fácilmente tapar mi boca sin ningún esfuerzo. Lo sentí llegar, me puso de lado sobre la cama, me tocó la vagina con el vibrador y me acarició con la mano, yo estaba feliz, asustada, pero principalmente muy caliente, era la mejor combinación de sentimientos que hubiera tenido, podía pasar cualquier cosa, solamente lo había visto dos veces, casi no lo conocía, no sabía nada de él, sin embargo estaba amarrada totalmente inmovilizada de manos y pies viéndolo hincado junto a mi, hasta pensé en la peor tontería que se me pudo ocurrir … ¿Y si me viola…? Casi me río enfrente de él, imagínate que estupidez, yo fui la que insistí, yo acepté estar aquí y ahora me pasaba por la mente un pensamiento como ese, creo que en el fondo quería que lo hiciera.

Él adivinó mis pensamientos, me vio con una sonrisa cargada de ironía y me dijo “¿Estas preocupada por que te viole putita?, jajaja, te voy a probar que lo puedo hacer cuando quiera” se sacó el pene del calzón y me lo acercó a la boca mientras me jalaba el cabello con fuerza, sentí un dolor tolerable, pero empecé a olvidar la preocupación y a excitarme mucho, me dijo “abre la boca” yo quería hacerlo pero estaba desconcertada, él se dio cuenta, me jaló el cabello con más fuerza, y me dio dos o tres bofetadas sin mucha fuerza pero me hicieron reaccionar, yo abrí la boca un poco, pero él se encargó de abrirla más con sus dedos, me metió su pene con fuerza al tiempo que me gritaba “Chúpalo puta, como si fuera un dulce”, yo empecé a hacer lo que me ordenaba y cuando estaba más concentrada el lo sacó de mi boca y me dijo “muy bien putita, lo estas haciendo bien, te voy a dar un premio como se hace con las perras cuando hacen lo que les ordena el amo”. Me volvió a poner boca abajo y empecé a sentir su mano en mis nalgas, yo estaba muy caliente, el sabor de su pene limpio, le fuerza con la que me trató me tenía cerca de un orgasmo, pero yo sabía que debería aguantar.

Sus manos acariciaban mis nalgas, sus dedos tocaban mi clítoris, y algún dedo de él en momentos entraba a mi culo, a mí nunca me habían penetrado por el culo, pero él fue cuidadoso de no lastimarme y solamente me metió un dedo, no intentó meterme su pene. En un momento dado, no recuerdo exactamente cuando porque yo estaba en otro mundo, sentí sus labios en mi vagina, me estaba metiendo la lengua tocando mi clítoris, no pude evitar empezar a moverme, él se levantó me dio unas nalgadas, me puso de lado y me empezó a apretar mis senos con mucha fuerza y a pellizcar mis pezones parados, mientras me decía “te dije que no te movieras puta, no eres una perra fina si no sabes aguantar y obedecer a tu amo” y diciendo esto me daba de nalgadas y me seguía apretando mis pezones, era doloroso, pero lo que él no sabía es que en lugar de enfriarme este castigo me estaba calentando más y más.

Yo creo que lo notó, porque en ese momento me desamarró y me ordenó que me pusiera de pie, siempre con el collar y la correa puestos. Me pare, viendo al piso para no ofender a mi señor, él se sentó en la cama y me jaló de la correa hasta acostarme sobre sus piernas, como una niña malcriada con un profesor, dijo con su voz potente y varonil “así que está caliente y mojada esta niña putita” “¿quiere calentar a su maestro?” y sobre sus rodillas me empezó a azotar, yo tenía el culo rojo por los azotes que me había dado y estos nuevos azotes hacían que me ardiera más, sin embargo cada vez me sentía más excitada, cada golpe me hacía sentir que no aguantaría más y que tendría un orgasmo, traté de pensar en otras cosas, pero era imposible, me sentía transportada y tuve mi primer orgasmo, el mejor que había tenido en toda mi vida y la primera vez que sin masturbarme y sin que me penetraran tenía un orgasmo. No podía creerlo, el corazón me palpitaba, me sentía exhausta pero feliz, no me imaginé que se pudiera gozar de esta forma, que lejos estaba de pensar que esto no era ni el principio del éxtasis que me esperaba.

Él se dio cuenta de mis movimientos sin control, mi señor no dijo nada, pero dejó de azotarme, tomó un cinturón, grueso y rasposo, que me imagino que era como para azotar caballos, yo tenía mi culo adolorido del castigo recibido, sentí escalofríos de imaginarme lo que sentiría cuando me diera mi primer golpe con el cinturón, lo deseaba, pero no lo hizo, solamente me lo pasó por las nalgas, para que yo viera lo que me esperaba, sentí en mi ardido culo la superficie áspera del cinturón, lo paso dos o tres veces, yo casi le gritaba que me azotara de inmediato, que ya no me tuviera esperando el castigo, pero no me atreví, hablar sin autorización podría empeorar mi castigo.

Sin esperarlo, como siempre sucedía con mi señor me dijo que me pusiera a 4 patas y me ordenó que caminara a su lado, como una perra obediente, me paseo casi por toda la habitación, yo siempre junto a su pierna, él me dijo “muy bien putita, estás aprendiendo a caminar como una perra fina” y me llevó hacía el baño, me quitó los zapatos, mi falda y la tanga, él también se desnudo, abrió la llave de la regadera, la puso con agua tibia y me ordenó que me metiera, siempre a gatas y él controlando la correa, se hincó atrás de mí y con un jabón me empezó a lavar, sobre todo mi culo y mi vagina, sentía el jabón meterse en mis agujeros y al sentir el agua un poco fría empecé nuevamente a excitarme. Cuando él lo notó me dio una nalgada con mucha fuerza al tiempo que me decía “No puta, ya tuviste un orgasmo sin mi permiso y no has recibido tu castigo, no tendrás otro hasta que yo diga".

Me sacó del baño sin secarme, hacía un poco de frío y me ordenó que me sentara en la cama, la mojé un poco. Mientras estaba acostada lo vi poner un arnés en la parte de arriba de la puerta, era una arnés portátil y al cerrar la puerta quedaba fijo, me hizo levantarme de la cama, subí las manos y me las amarró con el arnés, yo quedaba de pie, con las manos bien levantadas, hasta casi tener que pararme de puntas para no cansarme tanto de tener las manos estiradas. Quedé de frente a la puerta y recargué mi cabeza contra la misma puerta, sabía que el estaba atrás de mi, pero no me tocó, solo me dejó ahí.

Escuché la regadera y al imaginarlo desnudo bañándose no podía dejar de estar caliente, pero tenía miedo del castigo.

Empecé a sentirme cansada por la posición, mis brazos estirados al máximo, parada de puntas para alcanzar. Cuando ya habían pasado como 10 minutos y sentía los brazos entumidos lo escuché que salió y me dijo “vamos a empezar con tu castigo por partes”, tomó su cinturón, el normal, el que traía en el pantalón y me empezó a azotar las nalgas, cada azote me hacía repetir “No vuelvo a tener un orgasmo sin permiso de mi señor”, así lo repetí como 50 veces, mis nalgas me ardían mucho y lo peor, o lo mejor no lo se, era que no podía moverme, solo podía caminar centímetros hacia delante o hacía atrás y de puntitas, cuando terminó de castigarme me desamarró. me ordenó que me sentara en la esquina de la cama sin moverme, sacó de su maleta un par de esposas, como las de los policías pero cubiertas con piel, me dijo que pusiera las manos atrás, lo hice y me puso las esposas, la experiencia era de lo más excitante, apretaban, pero no dolían, en ese momento volví a tener una sensación de estar totalmente indefensa, de las esposas no me podría soltar, así que estaba nuevamente a su merced, me hizo acostarme en la cama, era incómodo porque tenía las manos atrás y estaba acostada boca arriba sobre mis brazos, pero todo lo que fuera dolor, mientras no fuera excesivo me calentaba cada minuto más, me ordenó que abriera las piernas.

Tal vez por una reacción de pudor involuntario tardé unos instantes en hacerlo, entonces el me vio fijamente y me grito “QUE NO ESCUCHASTE” las abrí un poco, entonces él se hincó frente a mi y me las abrió con mucha fuerza, en un instante me amarró una pierna en el poste de la cama y antes de que pudiera darme cuenta me abrió todavía más las piernas y me ató la otra pierna en el otro poste de la cama, nunca había tenido las piernas tan abiertas, ni cuando hacía ejercicios de gimnasia, sentía los músculos tensos y me dolían, él me dijo “vas a ver putita en un minuto te vas a acostumbrar a tener las piernas bien abiertas y seguirá tu castigo” y así fue, en uno corto lapso de tiempo ya no sentía dolor, estaba entumida, él caminaba alrededor de la cama, no sabía lo que iba a hacerme, de pronto me dijo “¿quieres saber lo que se siente ser violada?” y sin decir más se acostó encima de mi y me penetró con fuerza, lo sentí dentro de mi, no lo hizo con cuidado, me utilizaba.

De alguna forma estaba yo entendiendo lo que era una violación, me penetraba hasta adentro, en forma salvaje, sin consideraciones, me dolía, tenía un pene grande y grueso y me lo metía todo, me puso una mano en la boca para que no hiciera ruido, mientras se seguía moviendo dentro de mi. No quería darle el gusto de que viera que había pasado del dolor al placer más intenso, no podía gemir ni hacer ruido, me tapaba la boca, cada vez yo estaba más cerca del orgasmo, era cuestión de segundos, me dolían las piernas y mi vagina también, pero aun así el placer era mucho mayor, la combinación de tenerlo dentro de mi y saberme totalmente indefensa me estaba volviendo loca de placer, cuando pensé que iba a tener un gran orgasmo me sacó su pene y me dijo, “el placer es para tu amo por haber tenido tu un orgasmo sin mi permiso”, se puso sobre mi pecho y me abrió la boca con brusquedad me jaló la cabeza con rudeza y me metió su pene a la boca, me agarró del cabello con las dos manos, una a cada lado de la cabeza mientras me la metía por la boca, sentía su pene hasta la garganta, de pronto me jaló con más fuerza y no se movió durante unos segundos, lo tenía totalmente adentro de mi boca y en eso sentí un líquido caliente salir a grandes chorros, sentí que me asfixiaba, pero aun así no me soltó, tuve que tragármelo y me encantó el sabor.

Se movió con su sonrisa cruel y me desamarró las piernas, estaba totalmente acalambrada, me costó trabajo moverlas, me ordenó que me sentara en la cama, en la orilla. No me quitó las esposas y me senté en un rincón de la cama. Se acostó en la cama al tiempo que me decía, “eres como todas las putas, les gusta que se las cojan a fuerzas”. Yo estaba muy caliente, me había controlado como nunca en mi vida para evitar el orgasmo para no hacerlo enojar, pero sabía que con solo frotarme un poco contra la cama lo iba a tener, lo sentía en mi cuerpo y en mi vagina, necesitaba muy poco para que me pasara pero no sabía que castigo tendría, además no podía masturbarme con las manos, estaba esposada con las manos en la espalda.

Lo vi quedarse poco a poco dormido, con un sueño ligero, yo no me movía para nada, estaba sentada en un rincón totalmente desnuda, me urgía masturbarme, estoy segura que nunca había estado tan caliente, tenía que aprovechar que él estaba dormido pero ¿como podía hacerlo?, tenía las manos a la espalda, yo creo que por eso me dejó esposada, de haber tenido las manos libres me hubiera masturbado de inmediato y él no se hubiera dado cuenta, pero era imposible, traté de frotarme contra la cama, pero no era igual, de repente se me ocurrió algo, al verlo inmóvil, seguía calientísima por lo que me había hecho, ahora la que tenía la ventaja era yo, pensé que él no se daría cuenta, total en ese momento yo me sentía como una perra y como tal quería actuar.

Él estaba acostado boca arriba, con su estilo de siempre, arrogante y seguro de sí mismo, tenía una pierna doblada y la otra estirada, me acerqué a la pierna que tenía doblada rodeándola con mis piernas con cuidado y empecé a frotarme contra su pierna, como lo hacen los perros, yo estaba segura que en cualquier momento se despertaría, pero no me importaba, estaba demasiado caliente para parar, no se si él se daba cuenta y me estaba dejando para castigarme o si realmente había caído en un sueño tan profundo. Pero cometí un error, era tal la excitación que sentía que se me nubló la mente, me hice unos centímetros a un lado y me monté sobre el pie que tenía estirado, sentí rozar sus dedos de los pies en mi vagina, hasta que no aguanté más y me los metí y empecé a masturbarme con sus dedos del pie, él despertó, tardó unos segundos en reaccionar, ya no pudo hacer nada, en ese momento tuve otro orgasmo.

Él no dijo nada, solo me miró fijamente, se bajó de la cama, me quitó las esposas y me jaló de la correo con fuerza, sentí la presión del collar en el cuello, me hizo seguirlo a gatas hasta el baño, caminando rápido, cuando llegamos a la regadera me hizo que pusiera mi cara contra el piso y dejara el culo levantado y abrió el agua fría mientras me gritaba “QUIERES QUE TE BAJE LA CALENTURA PUTA” “CON AGUA FRÍA Y CASTIGO SE TE VA A QUITAR”, estuve un rato con el chorro del agua fría directamente en las nalgas, el tomó el jabón y me limpió el culo y la vagina con fuerza, salió y regreso con el cinturón grueso que me había mostrado antes y me dio varios azotes fuertes en cada nalga. Fue un contraste, por un lado el agua que estaba empezando a provocar que tuviera mucho frío y por otro lado los azotes con al cinturón grueso y rugoso que me restallaron en las nalgas y que hicieron que se me pusieran rojas y calientes mientras él me decía “tienes frío puta, ahora te lo quito” y me dio seguía azotando.

Me sacó del baño sin soltar la correa y me dejó en medio de la sala, a 4 patas, escurriendo agua, con el collar y la correa puestos, me ordenó que no me moviera, yo estaba asustada por el castigo que vendría, era una sensación extraña, por un lado sentía las nalgas punzándome del ardor de los varios azotes que me había dado, pero por el otro lado quería que siguiera azotándome, las nalgadas, los golpes con el fajo me hacían calentarme muchísimo. Lo oí caminar y buscar algo en su maleta, lo escuche acercarse y de pronto sentí que algo restallaba en mis nalgas, era él, de pie, azotándome con un fuete que no había visto antes, con fuerza pero con cuidado de que no hubiera sangre o marcas. Me dio 30 ó 40 azotes, ya no sentía las nalgas y después me puso una máscara, que me dejaba al descubierto los ojos, la nariz y la boca.

Tiempo después la vi y era como las que les ponen a los caballos, pero en ese momento no lo sabía. Cuando acabo de azotarme y yo volvía excitarme entre placer y dolor, me gritó “¿ASI QUE TE GUSTA SER UNA PERRA DESOBEDIENTE?” “¿ASÍ QUE TE MASTURBASTE MONTADA EN MI PIERNA?, YA VERÁS, PUTA, RECIBIRÁS TU CASTIGO”, yo seguía a gatas, con la máscara que no me dejaba ver muy bien, con la vista al frente y en una posición derecha sobre mis manos y mis rodillas, lo más derecha que podía para que él viera que era una perra fina, sentí que el se acercaba a mi y ponía una pierna a cada lado mío, así se quedó unos minutos, yo estaba muy caliente, no me había podido bajar la excitación, en momentos llegaba al límite, al borde del orgasmo y en otros con mucho esfuerzo pero podía controlarme, el no se movía, si hacía un esfuerzo podía ver sus piernas una a cada lado de mi cintura, casi al nivel de mis nalgas, intuí lo que iba a hacer, pero él prolongaba el tiempo, estuve a punto de gritarle “Móntame, móntame como tu yegua que soy, quiero sentir tu peso en mi”, pero aguanté, hice bien, por que al cabo de un par de minuto sentí que doblaba sus rodillas y me montaba, exactamente donde lo esperaba, en mi cintura baja, casi en las nalgas, se que eso lo excitaba, era una expresión de dominio total sobre mí que disfrutaba.

Primero fue con cuidado, sin poner todo su peso en mi espalda. Mientras me montaba sentí que me metió el vibrador, después de unos minutos olvidé que estaba montado sobre mí, me empecé a calentar de una forma increíble, después y con cuidado me metió un dildox pequeño en el ano. Se bajó de mi espalda se hincó frente a mí mientras yo permanecía en 4 patas y me acerco su pene a la boca, de momento no entendí lo que quería así que me dio un par de ligeras bofetadas para que abriera la boca al tiempo que me ordenaba “Chúpalo otra vez”, me introdujo su pene en la boca, con movimientos suaves pero decididos, como haciéndome el amor por la boca, me lo metía hasta la garganta y después lo hacía un poco para atrás, yo estaba en éxtasis, a punto de tener mi tercer orgasmo ¡!!! todos mis hoyos ocupados, era como un sueño!!!! El vibrador moviéndose en mi vagina, el dildox dilatando poco a poco mi culo y el pene de mi amo en la boca como un duro pistón, sabía que no iba a durar mucho sin llegar al orgasmo, de pronto él me dijo, “ya sabía puta que te ibas a calentar, pero primero vas a pagar el precio, eres mi mascota” y diciendo esto se levantó, y me volvió a montar mientras me daba de azotes con el fuete para hacerme caminar a gatas con él arriba de mí, como la yegua que me ordenó ser.

No se cuanto tiempo me montó, no fue mucho porque el es un hombre grande que pesa mucho más que yo, pero yo no podía doblegarme, no quería más castigo, así que me montó mientras me guiaba con la correo y me daba de azotes con el fuete y con la mano. No me sacó el dildox del año, ni el vibrador de la vagina, estaba exhausta pero calientísima, el sentir su peso en mi espalda, los azotes, el dildox y el vibrador, además sentirme guiada por la correa, todo al mismo tiempo me tenía feliz. Mi señor me ordenó detenerme, se bajo de mi, pero no permitió que me moviera de mi posición, volvió a hincarse frente a mi y me hizo chupársela nuevamente, me tomó de la cabeza y él empujaba y jalaba mi cabeza a su gusto, se me dificultaba un poco respirar, yo estaba agradecida, me gusta su sabor y su olor a hombre, cuando su erección era muy grande me sacó su pene de la boca, se hinco atrás de mi, me sacó el vibrador de la vagina y me penetró mientras me decía “Así se coge a las perras, por atrás” y me preguntaba “Es tu posición favorita perrita?”, mientras me penetraba con fuerza y se movía atrás de mi, con movimientos rítmicos y enérgicos metiéndomela hasta el fondo y casi sacándomela completa, al mismo tiempo me empezó a meter y a sacar el dildox del culo, yo gemía, pensé que me iba a volver loca, no podía evitarlo y él me daba de azotes con el fuete, de repente, me di cuenta que sacó su pene y también el dildox de mi ano, pasaron unos segundos que se me hicieron eternos y sentí su boca en mi vagina y en mi culo, me metió su lengua mientras me decía “Te estoy probando puta, si tienes un orgasmo sin mi permiso recibirás 500 azotes en cada nalga” pensé que no iba a poder, el castigo no me importaba, sentir su lengua en mis hoyos era más de lo que podía aguantar, quería voltearme y chupársela o besarlo al menos, pero sabía que le no me dejaría, ya me había advertido, la única posición en que me cogería sería así, como perra.

Se detuvo, yo sentí una gran decepción, pero por lo menos me ayudaba a controlarme, sentí que me metió un dedo en el ano y me lo dilataba con manos expertas, sentí su pene en mi culo, sentí como poco a poco me le metía por el ano, la sensación era increíble, nunca pensé que hubiera tanta sensibilidad en ese lugar, de haber sabido el placer que se siente lo hubiera hecho muchas veces antes, por supuesto que duele, pero era un dolor con mucho placer, era mucho más el placer, él sabía hacerlo bien, al mismo tiempo por la vagina me volvía a meter el vibrador, ya no podía aguantar más, me ordenó que pegara la cabeza al piso y dejará mi culo levantado, sentía sus embates fuertes y continuos en mi culo, era mi primera vez por ese lado, poco a poco empecé a deslizarme hasta quedar boca abajo, siempre con él atrás de mi, cuando estuve totalmente acostada boca abajo sentí que nuevamente me penetraba por la vagina, mi excitación no tenía límites, gemía, me enterraba las uñas en las palmas de las manos, me mordía los labios mientras sentía como me penetraba por un lado y por otro, creí que me iba a desmayar de placer, hasta que el me dijo “ya puta si quieres tener tu orgasmo hazlo ahora” y tuve el orgasmo más largo y excitante de mi vida, duró un tiempo en que me sentí soñando, esto no podía ser real pensé, no creí que existiera tanto placer.

Sentí sus fuertes manos voltearme boca arriba, se sentó en mi pecho y me acercó su pene a mi boca, duro y palpitante mientras me penetraba por la boca, hasta que sentí su sabor en mi lengua y recibí su líquido caliente en mi garganta, lo chupé con más fuerza, no quería desperdiciar nada.

Cuando terminó me ordenó que lo limpiara con mi lengua y así lo hice, primero los pies, después su trasero y su pene hasta que me ordenó parar.

Lo escuché ir al baño y le pedí permiso de acostarme, me dijo que sí, pero me quedé acostada en el piso junto a la cama, él regresó, se sirvió una bebida y me puso un plato de agua junto a mí.

Me quedé dormida, con el sueño más placentero y relajante que hubiera tenido en mi vida. Después de un rato me desperté sentí un peso inusual en mi espalda, era mi señor, yo estaba dormida boca abajo y no sentí cuando mi señor se sentó arriba de mi a ver televisión, me gustó la sensación, parecida a cuando te van a dar un masaje, pero aquí no hubo ese masaje, solo mi señor sentado en mis nalgas viendo televisión, era lógico, él es el amo y no tiene porque sentarse en el piso, para eso esta su mascota, no quería sentarse en la cama que estaba mojada y el sillón le quedaba lejos de la TV, así que uso lo que le quedó más a la mano, yo.

Después de un largo rato de estar sentado en mis nalgas me empecé a excitar nuevamente, pensé que no podía ser, ya había tenido tres orgasmos y quería más!!!!. Sin embargo me calienta mucho la sumisión física, el sentir el peso de mi amo en mis nalgas y mi espalda, sentir su pene me calentó, me empecé a mover insinuando un castigo, pero él solamente me ordenó ponerme a gatas otra vez, se sentó en mi espalda como si fuera yo un sillón, sin moverme de posición y siguió viendo la tele. Yo sabía que tarde o temprano se excitaría nuevamente, era cuestión de paciencia, yo había leído en mis relatos de dominación que casi a todos los hombres les gusta someter físicamente a su esclava y una de las formas que los calentaba era estar arriba de ella, era una demostración de poder total que los excitaba. De pronto se movió de posición y me volvió a montar, ahora viendo hacia mis nalgas empecé a sentir su mano acariciarme las nalgas y meterme sus dedos en mi vagina, estaba dilatada, así que podía meter hasta 3 al mismo tiempo, también me metía el dildox en el culo otra vez. Doblé mis brazos y me incliné, quede sobre mis codos y mis rodillas, con el culo levantado y mi señor arriba de mi, seguía montado hacia el lado de mis nalgas, me empezó a masturbar con sus manos expertas, no podía evitar temblar y estremecerme, me movía mucho, yo subía y bajaba mi espalda y mis nalgas para que mi amo disfrutara más al montarme. Sus pies me quedaban cerca de la cara y se los besaba. En un momento se levantó y me ordenó acostarme en la cama boca arriba, todo mi cuerpo estaba en la cama menos mi cabeza que quedo colgando en la orilla, vi que su miembro empezaba a hincharse nuevamente. En esa posición me hizo abrir la boca y lo empecé a chupar, él se movía muy rápido en mi boca y me la metía toda, más que chuparlo me estaba cogiendo por la boca, lo sentí agacharse un poco y meterme la lengua por mi vagina, sentí que intentaba meterme el vibrador en el ano hasta que lo consiguió, mi culo estaba dilatado, otra vez mi sueño se cumplía nuevamente, me estaba cogiendo por los tres hoyos, pero ahora con más fuerza, sentí su pene llegar hasta mi garganta y el vibrador cada vez más adentro de mi culo mientras su lengua llegaba hasta donde no imaginé, me mordía fuerte mi vagina y me apretaba mis senos y mis pezones con una gran fuerza, todo me dolía, mis labios vaginales siendo mordidos, el vibrador que se movía dentro de mí ano, su pene penetrando con fuerza mi boca, estaba a punto de llegar al orgasmo otra vez cuando él se quitó y me acostó totalmente en la cama boca arriba, pensé que me cogería en esa posición, me excitó, pero sentí una ligera decepción, no quería tener sexo tradicional, sin embargo no fue así, se sentó en mi estómago y me hizo que con los senos acariciara su pene, así estuvimos unos minutos, después me ordenó que lo masturbara, me dijo “vamos a ver perra si sabes usar todo tu cuerpo” se recostó y me ordenó que lo masturbara con mis pies, fue una sensación increíble, yo sentada frente a él en la cama medio mojada masturbándolo con la planta de mis pies y con el vibrador en el culo, lo vi disfrutar, estuve buen rato mientras su pene se ponía cada vez más duro, me ordenó ponerme a gatas otra vez, se puso atrás de mi, me jaló el cabello con mucha fuerza al tiempo que jalaba la correa lo que hacía que el collar me apretara la garganta, me faltó un poco el aire, pero me gustó mucho la sensación, empezó a azotarme con fuerza, sentí mis nalgas que ardían, ya se había enfriado de los azotes anteriores, pero inmediatamente se volvieron a calentar. Por un segundo imaginé que no me podría sentar en unos días, y cuando estaba disfrutando de todas esa sensaciones me penetró nuevamente, no dejó de jalarme el cabello ni de estirar la correa, a ratos me volvía a dar de nalgadas, duramos así un buen rato, él me penetraba con fuerza, sin decirme nada, deje caer mi cabeza y mi pecho en la cama y me apoyé sobre las rodillas para que mi culo quedara bien levantado y sentír su pene lo más dentro que nunca lo hubiera sentido con nadie, él se subió en mis nalgas y empezó otra vez a penetrarme por el ano y la vagina, en esa posición sentía que me lo metía completo, hasta los testículos, parecía que no terminaría nunca, eso quería yo, que no terminara ¡!!nunca!!! sentí su pene duro en mi ano, y después en mi vagina y después otra vez en mi ano El me gritaba “QUIERES TENER UN ORGASMO PERRA, PUES HAZLO, ERES UNA PUTA CALIENTE, TE GUSTA SER MI ESCLAVA” también me ordenó: “HABLA PUTA, PUEDES GRITAR, TE DOY PERMISO” yo empecé a gemir, a gritar a decirle que me la metiera más, que era su puta, su perra, su mascota y que podía hacer de mi lo que quisiera. No se cuanto duró, pero tuve otro orgasmo más, cada uno había sido mejor que el anterior y cualquiera era miles de veces mejor que lo que yo había sentido antes. No me moví, él siguió moviéndose dentro de mi hasta que sentí una explosión en mi culo, se me nubló la vista, yo seguí moviéndome para su placer, quedamos exhaustos en la misma posición, sentí poco a poco como su erección bajaba, pero no me sacaba su pene, me fui deslizando hasta quedar acostada, el se quedó así, sentado en mis nalgas con su pene dentro de mi, estire mis manos y toqué sus piernas, le pedí que no se quitara, solo me dijo “No te preocupes perra no me voy a mover, aquí me voy a quedar sentado en tus nalgas mientras me fumo un cigarro y tomo mi trago, así tienen que ser las mascotas, siempre debajo de su amo”. Cuando salimos y nos subimos al carro para que me llevara, en unos segundos me quedé dormida, pero fue un sueño a medias, no podía creer lo que había pasado, estaba frustrada porque se había acabado, quería regresarme de inmediato a volverlo a hacer, me dolía pensar que las mejores cosas pasan tan pronto, cuando llegamos a mi casa le hice prometerme que me buscaría nuevamente y que repetiríamos esto muchas veces. Él en su papel de hombre normal y como si nada hubiera pasado volteó a verme con una sonrisa entre cruel y divertida y me dijo “Esto es una sesión ligera, estás aprendiendo y no quise utilizar toda mi experiencia, pero si hay otra sesión aprenderás cosas nuevas, y cada vez serán mayores, hasta que seas la perra que yo necesito”.

No aguanto las ganas de verlo, me he masturbado muchas veces recordando ese día y solo han pasado tres semanas, al escribir esto volví a vivir ese día y me volví a masturbar, pero ya no me basta con mi propio dedo, necesito más cosas.

Después de esa experiencia he leído mucho sobre la dominación, me urge saber lo que viene ahora ¿Habrá juego de roles?, ¿Será él solo o invitará a otro amo para que los dos jueguen conmigo y me castiguen? ¿Va a llevar pinzas para lo senos o cera caliente para mis castigos? ¿bolas chinas? ¿arneses? En fin, hay muchas cosas que quiero experimentar, lo mejor de todo es que lo veré mañana, ya no puedo esperar, solo de pensarlo me hace imaginar mil cosas, me voy a masturbar dos o tres veces antes de verlo para poder aguantar un poco, lo bueno fue que ya compré mi propio vibrador, después de la siguiente vez voy a escribir como fue, para que sepas que esto es lo mejor que me puede haber pasado, lo malo es que ya no me interesa el sexo tradicional, descubrí que amo la sumisión, no se que le diré a mi novio, porque tengo novio y lo quiero mucho, pero esto no tiene nada que ver con la infidelidad, él otro es mi amo y estoy a su servicio y con mi novio jamás jugaré estos juegos, le falta malicia y el sentido de dominación.

Después te mando la historia de mañana, pero si te aseguro que lo que viví es la mejor experiencia que he tenido en mi vida y que estoy muy muy ansiosa de repetirla. Ya me urge verlo. - FIN -

Autor: taipan021

Publicado por Aldea Sado®: 28/02/2011 - © 2004-2011 - Todos los derechos reservados!

 

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