La casa de campo de la familia Cervantes no tenia nada que pedirle a su homologa citadina, si bien su diseño exterior era rural, el interior no carecía de una sola de las comodidades modernas que hacen la vida mas placentera.
El aroma a roble impregnaba agradablemente la estancia al solo dar un paso en ella, la chimenea abarcaba gran parte de la decoración, el comedor de estilo rustico, obviamente amplio, 12 hermosas sillas talladas a mano cada una en un estilo único.
La sala sobria, elegante, acogedora, invitaba a relajarse ya sea con un buen libro de la amplia y bien surtida biblioteca, escuchando algo de música, viendo tv, o incluso jugando algún videojuego.
El segundo piso no dejaba nada que desear, empezando por el amplio corredor, cuyo único adorno consistía en una mesa a lado de cada puerta, la de Luis, dueño de la casa, tenia un par de libros y por debajo un cajón escondido en el cual guardaba una pequeña variedad de instrumentos para disciplinar a sus pequeñas traviesas, la de Rossy Cervantes, la traviesa y tierna hija de este, un enrome jarrón con 4 girasoles grandes, un par de muñecas, dulces, chocolates y casi siempre algún videojuego portátil, la ultima puerta lucia en su mesa, un delicado florero que protegía a rosas de tallo largo blancas y rojas, igualmente un par de novelas románticas, un espejo de plata y un ipod, también contaba con un cajón secreto pero la ocupante desconocía el contenido ya que tenia prohibido abrirlo y mas aun no contaba con la llave que permitía el acceso a el.
La habitación principal acaparaba la atención con su enorme ventanal cuya vista a el rio y profundidades del bosque era simplemente incomparable, la de la pequeña Rossy sobresalía por la cantidad de juegos, muñecas y cd’s en ella, pero la ultima, la que estaba discretamente unida a la de Luis, producto de una reciente remodelación ocultaba secretos que ni su propietaria y ocupante conocía aun por completo, era claro la habitación de Daniela, maestra de Rossy, a la cual meses atrás Luis tomo bajo una tutela muy especial, llevándola a vivir con ellos, primero por un tiempo determinado para ayudarla con los problemas que tenia con las autoridades escolares que amenazaban con no dejarla ejercer mas su profesión, después como compañía y figura femenina para Rossy, y después como capricho de Luis y de manera indefinida, Daniela era entonces ya un miembro mas de la atípica Fam. Cervantes.
Aquella calurosa noche de Mayo Luis llego mas temprano de lo habitual, tomo a Daniela de mano, caballerosamente la invito a “una cena especial”, ella que de sobra conocía el buen gusto de Luis accedió sin dudarlo.
En cuanto abordaron el auto, Luis tomo una pañoleta de seda, sin decir nada, sonriendo maliciosamente le vendo los ojos susurrándole al mismo tiempo que era parte de la noche que tenia planeada.
En el camino charlaron amenamente sobre el día de ambos poniéndose al corriente uno del otro, de cuando en cuando Luis deslizaba la mano hacia el muslo de ella, unas veces acariciando y subiendo mas allá del vestido, otras dando una palmada contundente.
Daniela, privada como estaba del sentido de la vista, sentía que el tiempo era demasiado para llegar a cualquiera de los sitios favoritos de Luis, además de notar un incremento en la velocidad, superior a lo permitido aun en las avenidas rápidas de la Cd de México. El solo respondió “tranquila” a sus cuestionamientos sin aclararle o al menos darle pista alguna del lugar hacia el cual se dirigían.
Cuando por fin el motor se apago, Luis aumento la tensión, bajando del auto, ordenándole permanecer sentada y por ningún motivo retirar la venda de sus ojos, tras lo cual riendo, la dejo ahí, semi encerrada, con la incertidumbre de saber donde se encontraba y por que El se había ido dejándola ahí sola.
Mientras tanto Luis prendió la chimenea, bajo por una fina botella de vino. Subió a la habitación de Daniela, coloco estratégicamente velas aromáticas, alguno que otro instrumento como con descuido por aquí y por allá, movió algunos muebles de lugar y de pronto quedaron a la vista las modificaciones recientes.
Tras pocos minutos que para Daniela pasaron lentamente, regreso al auto por ella, Danny se encontraba angustiada, nerviosa, pero al solo escuchar sus pasos, sentir su aroma y escuchar su voz se relajo preparándose para lo que intuía que venia.
Sin devolverle aún la vista, le ayudo a incorporarse y al salir del auto, inmediatamente la tomo ya no de la mano, si no mas firmemente de su largo cabello y la guió sin mediar palabra hacia la casa, una vez en ella la paro en medio de la sala y sin más rasgo su delgado vestido, dejándola semidesnuda, vulnerable, expuesta en pocos segundos, trato de cubrirse, pero el tirón inmediato de pelo la hizo dejar de intentarlo.
Sólo podía adivinar los pasos de Luis guiada por su oído, le turbaba el no saber dónde estaban exactamente, aunque el olor le resultaba familiar, de pronto un triangulo de dolor la llevo de nuevo a la realidad, seguido de mas azotes de diferentes puntos y de distintas direcciones, intentaba adivinar en vano de donde vendría el siguiente encuentro de la fusta.
Luis la guio hacia el brazo del sillón más cercano, inclinándola para que sus nalgas quedaran totalmente expuestas, prosiguió así con los azotes repartiéndolos incluso en los muslos.
De pronto, sintió un tirón de su larga cabellera y el aliento de El en su nuca peligrosamente cerca de sus sensibles orejas, obsequiándole pequeños pero profundos espasmos al mordisquearlas suavemente y provocando satisfacción en Luis al observar como su piel cm a cm cambiaba erizándose por completo, tiro de ella con mas fuerza obligándola a incorporarse, la condujo a la escalera, subieron despacio, dándole una nalgada a cada paso dado.
Una vez en el umbral de la habitación, Luis le quitó la venda de los ojos, cuidando que lo primero que viera fueran las nuevas adiciones a su habitación. Daniela no pudo más que sorprenderse y admirarse de la transformación. Lo primero que llamo su atención fue la pared giratoria, donde ahora se veía una serie de instrumentos adornándola, su cinturón en el centro, paddles, cepillos, su vara cristiana, un canne y varias cosas mas que no conocía, había igualmente varios metros de una cuerda blanca de algodón, desconocía su nombre y el porque había pedazos de diferente largo, Luis apretó un botón y otra de las paredes giro de nuevo dejando a la vista algunos arneses y pinzas que nunca antes había visto y pronto sabría de su utilidad.
¿Te gusta? Preguntó a su oído Luis, ella solo pudo mirarlo con los ojos cual platos, sin darle mas tiempo para la respuesta, la jalo hacia la cama, donde la acomodo en la clásica posición otk, y le dio algunas docenas de nalgadas, la incorporo, ordenándole traer el cinturón, su cinturón de piel morado con el Daniela bordado a lo largo, en letras color plata y en la hebilla las iniciales LC en dorado, ella sabia muy bien que debía acomodarse sobre la cama poniendo previamente dos o tres almohadas al centro que quedarían bajo su vientre, dejando nalgas y muslos a merced del cinturón, que caía una y otra vez inmisericordemente.
Hubo un instante en el que Luis decidió parar los azotes, le ordenó incorporarse y le quito las mínimas prendas que aún tenía, dejándola totalmente desnuda y a su merced, la llevo hacia donde estaban las pinzas tomándolas, regresaron a la cama donde El tomo asiento poniéndola de frente, ella tenia el alto más que justo para que sus pechos quedaran en el lugar preciso para que El jugara con ellos, una vez que estos respondieron a sus manos, sonrió y los aprisiono con aquellos juguetitos nuevos para ella. El dolor fue instantáneo al igual que el extraño placer que, ahora ya, le ocasionaban estos encuentros, una lagrima silenciosa cruzo su rostro, provocando aún mas placer en Luis, el cual la recostó, tomo un trozo de aquella cuerda blanca e inmovilizo sus manos contra el dosel de la cama.
Una vez que se aseguró de su inmovilidad la dejo en apariencia sola, mas observándola a través del espejo colocado estratégicamente, mientras que preparaba la nueva sorpresa, un flogger, velas aromáticas y otras mas pequeñas hechas exclusivamente con parafina; prendió dos de ellas para que un suave aroma inundara la habitación, las coloco a cada lado de la cama, quito las pinzas de los pezones, acompañando la acción de un delicioso y suave masaje, prendió una de las velas de parafina y empezó a cubrilos gota a gota, con la otra que era color rojo formo las iniciales LC. Cuando quedo satisfecho de su trabajo se sentó a observarlo, tomo el flogger azotando justo la zona cubierta removiendo la misma.
Cuando termino, la desato, abrazo y beso suavemente, con gran ternura, agradeciéndole silenciosamente permitirle gozar de ella del modo mas obscuro que El tenia, la cargo llevo a el baño previamente preparado limpiándola, mimándola, acariciándole cada rincón de su cuerpo, el cual lavo y seco a conciencia, para después acomodarla sobre el lecho de rosas en su habitación donde por fin brindaron y gozaron de una intima cena.
A la mañana siguiente, mientras regresaban a la Ciudad, Daniela recordaba minuto a minuto lo experimentado aquella noche, y escuchando en su mente una y otra vez la frase que le dijo antes de dormir: “ Este es solo el comienzo Daniela, te espera de hoy en adelante una vida llena de dolor, cariño, pasión y obediencia a mi lado”. - FIN - Autor: Rossy Aguilar
Publicado por Aldea Sado: 08/06/2010 - © ® 2004-2010 - Todos los derechos reservados
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